domingo 30 de agosto de 2009

La alfombra para escuchar Mahler

- Me temo que ha llegado la hora señorita -dijo Brandon al entrar en mi habitación.

- No sé de que me estás hablando, Brandon.

- No tenemos mucho tiempo. El coche está ya en la puerta, yo me encargaré del equipaje, pero dese prisa.

- Brandon, te repito que no sé de qué hablas. No voy a ir a ningún sitio, hoy tenía planeado ordenar mis vinilos, y además, tengo que estudiar.

- Señorita, su vuelo sale en un par de horas, si no nos vamos ya, me temo que va a perder el avión.

- ¿Qué avión? ¿Te has vuelto loco Brandon? ¡No sé cómo decirte que no voy a ir a ninguna parte! Y ahora, déjame en paz.

En cuanto se fue, me puse mi camisón favorito y me tumbé en mi alfombra para escuchar Mahler, justo en el lugar en el que el sol me daba en la cara, y me dormí sabiendo que los vagones de ese tren ahora tenían otras opciones. Ahora podían separarse de el primer vagón y tomar la bifurcación de la vía que les viniese en gana. Eso significaría comenzar una aventura, viendo el mundo desde otra perspectiva porque ya no tendrían ningún vagón delante, nada a lo que permanecer atado y nadie a quien seguir. Incluso podrían hacer esas cosas que observaban en los pintorescos paisajes que recorrían a toda prisa. Podrían montar el globo y comer algodón de azúcar, podrían ir en bici, acariciar a todos los perros que se les antojara, podrían ir mucho más despacio o muy rápido, podrían reír e incluso gritar en los túneles para escuchar su eco. Hasta podrían acampar y no mover sus ruedas ni un solo milímetro más, enamorarse, apreciar los lunes, aprender a tocar la viola da gamba, irse de luna de miel a las Bahamas, oler el césped recién cortado, coleccionar botones, tener hijos, enseñarles a leer y a falsificar cuadros de Monet...

Oh, claro, me encantaría.

Y hasta podría volver cuando me cansara de todo eso.

5 cartas sin remitente:

Piernadeárbol dijo...

Esto no es lo que yo soñé. Es loable que quisieras ayudar a esos vagones, me parece admirable que te durmieras pensando en el mundo de posibilidades que se abría ante ellos, es magnífico que tumbada en la alfombra en camisón escucharas a Mahler, pero ¿que hay de Brandon?

¿Te has parado a pensar en lo que sintió tras el fracaso profesional y emocional que supuso no huir contigo en ese avión? ¿Sabias que lo despidieron de la compañía de amantes fugaces Romeo S.A.? Se dió a la bebida, sí señor, porque tu no quisiste montarte en ese avión. Su mujer lo abandonó por alcohólico y sus hijos no quisieron saber nada de él. Bebía y bebía intentando olvidar el mayor fracaso de su vida. Se ahogaba en su propio vómito y trataba de recordar el olor de las rosas sobre las cuales te había escrito un verso. Pero no pudo. No pudo recordar el olor de las rosas, no pudo evocar tu sonrisa. Y entonces se fue... Se fue ¿No te parece una bónita manera de decir que se ahorcó en el salón de su casa con su propio cinturón? Espero que estes orgullosa. Sí, tu piensa en vagones y trenes, espero que tengan más corazón que...

P.D. No te lo tomes a mal pero jamás leas algo así escuchando "Sail to the Moon" de Radiohead de fondo.

Guía dijo...

Oye Matheo cállate, que Brandon sigue aquí dándome la vara... ¡Este que se va a ahorcar! Será pesado, ¡dice que me tengo que ir de erasmus! Está loco...

Piernadeárbol dijo...

Guía por favor no me confundas a Brandon el perro, con el recién fallecido Brandon que en paz descanse (y menos cuando su viuda aún ronda por aquí).

Guía dijo...

Matheo, ¡tú no sabes nada!

Piernadeárbol dijo...

Sé más de lo que tu piensas Ô.ó