Ahora puedo sentirte de otra manera, porque tan lejos y tan solos todo es diferente. Te recuerdo desde arriba, dándome la espalda, sobre mi pecho. A veces me vienen imágenes de lluvia mezclada con relámpagos de esas tardes interminables de invierno en aquel pasillo frío del conservatorio, con las notas esparcidas por el suelo y tú mirándome con una mueca de desesperación porque querías empezar ya. Recuerdo cómo no te dejaba ni un momento solo, como era consciente de que eras lo único que de verdad me pertenecía, y que yo te pertenecía, que éramos uno del otro y que eso nunca iba a cambiar. Pienso a menudo en tu sonido, en tus profundos y oscuros graves, en tu poderoso la agudo, cómo respirábamos a la vez en cada silencio, en el vibrato abierto y suave, la sensación de bailar contigo en cada arco arriba, el estremecerme con un arpegio y morir contigo cada tarde.
Sin nadie más en el mundo, sin nadie más que entendiera por qué mis dedos sangran, los nervios y el temblor de manos antes de los conciertos, y la complicidad de subir al escenario y calmarnos a la vez, para conseguir tus mejores vibraciones por segundo y llegar claro y perfecto a cada oído.
Recuerdo tus notas desafinadas, el olor de la resina en el arco y el polvo que dejaba su rastro en la tapa de arriba. El tacto suave del diapasón y desgarrador a la vez de las cuerdas. El temblor que siempre me inundaba cuando tocaba largo y pausado, tu vibración estremecedora que acaparaba todos mis sentidos. Un escalofrío. Tu contorno a contraluz en un reflejo. Silencio.
Al terminar de tocar siempre rozaba tus efes con las yemas de mis dedos, como despedida, y seguía tu contorno hasta encontrarme con la voluta en un intento de darte la vuelta.
Ahora puedo sentirte de otra manera, porque tan lejos y tan solos todo es diferente.
lunes 16 de noviembre de 2009
Arpegios y conciertos en Mi Menor
Globos aerostáticos:
2453 palabras de estupidez,
desidia y agonía
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1 cartas sin remitente:
Siempre he encontrado cierta magia en el amor que se le profesa a un instrumento, como un amigo o un hermano que crece al mismo tiempo que nosotros y que poco a poco adquiere una mayor dimensión humana. Hasta el punto de ser capaces de echarlo de menos como al más querido de nuestros seres. Creo que este texto lo describe a la perfección. Mis felicitaciones.
Un saludo y un canto de ballena. =)
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