jueves 12 de noviembre de 2009

Me contaron que llegué aquí hace un mes. Es mentira. Yo todavía no he llegado a ningún sitio. Dicen que vine en avión, y que me encanta ir al antiguo cementerio a contar las hojas amarillas que hay en el suelo y a hacer fotos de los árboles que se caen al río. Pero yo ni siquiera sé dónde está el antiguo cementerio, y nunca me he subido a ningún avión. Dicen que a veces me siento en unas escaleras muy grandes a esperar durante horas. A esperar que algún violonchelo venga para decirme algo así como “vámonos a casa”.
Seguramente esté perdida por algún camino oscuro de Francia, Luxemburgo, Bélgica, Suiza o quizás Austria.

No importa dónde ni cómo. En la mitad. Justo en la mitad. Sin saber qué hacer, qué color de calcetines combinar, o qué clase de sonrisa regalarle a un desconocido.
Se me ha vuelto a olvidar qué estoy haciendo aquí y quién eres. Quién eras.

1 cartas sin remitente:

El Informador dijo...

era una persona que vivio aventuras y siempre estaba enfadado. ahora siempre estoy triste, pero sonrío igual