domingo 30 de mayo de 2010

lluvia que aplaca los sentidos.

Que no te deja casi respirar porque es muy de noche.
Y no se escucha nada, ni siquiera a través de los yogures con cuerdas por los que una vez alguien intentó gritarte.
Pero un rayo de sol que viene de muy lejos me acaricia cada día. Sin descanso, con una ternura que llena el corazón de pepitas de melón.

Y ya no importa la lluvia.



1 cartas sin remitente:

xerophuss dijo...

No, no importa, porque nuestro refugio lleva por número 34, y sólo temeremos que se queden atrancadas las puertas ^^

¡Amote cosa linda!