sábado 3 de julio de 2010


Una tormenta le calaba hasta las entrañas, y una canción se le metía entre los huesos, consiguiendo así echarle aún más de menos.

Y así me di cuenta de que no es tan difícil querer que las horas pasen tan rápido como un parpadeo, tan rápido como aquellos relámpagos que brillaban en los cristales de sus ventanas.

1 cartas sin remitente:

xerophuss dijo...

Las tormentas tienden a veces a incordiar a la gente que quiere hacer llamadas intermetropolitanas y más allá, y no contentas con eso, hacen desaparecer las cabinas de teléfono de toda una ciudad universitaria que dicen que se parece a Granada, acumulándolas todas en la estación de Krefeld, en un sitio difícil de llegar..

Pero no pasa nada. ¿Sabes por qué? Porque por mucho que nos chinchen la lluvia, Ryanair, Yoigo y el Skype, vas a volver ya mismito, y eso las lagrigotas lo saben perfectamente y se emocionan todas ellas muy nerviositas, porque si algo les gusta de verdad, son los culebrones mexicanos con personajes que dicen "¡eh amigo, tengo una chance!", y los reencuentros de besos :)

(Seguro que has sonreído la leer todo esto ^^)